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Estrés Psiconeuroinmunología

desde la Psicología Integrativa 

 Entrevista a  Elena Guerrero Labrador , Psicóloga Clínica en Valencia.

 Miembro del Grupo GIPAB.

1- ¿En qué se diferencia la psicología integrativa de otros enfoques?

La psicología es una ciencia joven y a pesar de ello hay varias escuelas que se diferencian en la manera de investigar, en los conceptos y métodos que se utilizan para trabajar, y el objetivo que se persigue.

La psicología Cognitivista estudia la mente y los procesos de aprendizaje.

La psicología Conductista estudia el comportamiento.

La psicología Humanista estudia la personalidad.

El Psicoanálisis estudia el inconsciente.

La psicología Pisco-corporal estudia el cuerpo/mente.

La psicología integrativa aborda todos los procesos psico/emocionales/corporales.

No parcelamos al individuo/a y en la practica no solo trabajamos la emoción, el comportamiento, los vínculos, también no interesa conocer el estilo de vida, el tipo de alimento que ingiere y cuando lo hace, el nivel de sedentarismo o movilidad, la capacidad de adaptación a los cambios de temperatura. En definitiva, es una visión global.

Por lo tanto, nuestra atención se extiende no solo al Sistema Nervioso, sino también al Sistema Inmune, Digestivo, Endocrino, Respiratorio. Por este motivo no hay que extrañarse si la psicóloga hace preguntas con relación a estos sistemas. El sistema digestivo tiene una relación directa con el S. Nervioso, por esto se le llama el segundo cerebro.

2º ¿Cómo nos está impactando psíquicamente la pandemia?

En estos momentos que estamos viviendo de afrontamiento a este trauma colectivo de la pandemia, se hace necesario más que nunca, desde mi punto de vista, profundizar en el impacto psicológico que se ha generado, así como en diseñar estrategias que favorezcan la salud integral. Estamos en lo que se ha denominado una pandemia silenciosa o invisible.

Esta pandemia nos ha afectado en tres puntos claves, la salud y la enfermedad. Nos enfrentamos ante al instinto primario, defender nuestra vida, el instinto de supervivencia. Un agente extraño e invisible para nuestros ojos nos puede matar, un agente que transmite cualquier persona, incluso los más allegados, por lo tanto nos afecta en el segundo punto imprescindible para el ser humano, las relaciones. Para proteger nuestra salud y nuestra vida es mejor aislarnos y esto afecta al tercer punto importante  que es en la economía, y que para mantenerla son necesarias las interrelaciones.

No hay cambios ambientales que no produzcan un cambio a nivel físico y emocional/cognitivo, y/o agraven los ya existentes.

Se nos han roto nuestros hábitos. Nuestras relaciones se han hecho más precarias. El movimiento se ha limitado a la casa, o de casa al trabajo. Hemos tenido que posponer nuestros proyectos y acomodarlos al momento actual.

Tenemos que hacer duelos sin despedirnos. Nos encontramos ante un estado de incertidumbre

Hay personas que han podido adaptarse muy bien a las situaciones nuevas, son personas flexibles tanto a nivel metabólico como psico-emocional. Sin embargo otras, han desarrollado algunas alteraciones psico-emocionales, entre las que podemos destacar la ansiedad, la angustia y la depresión. 

Nuestros estados emocionales tienen una respuesta a nivel químico. Si estamos contentos (he conseguido el trabajo que quería, me he enamorado, hace un día precioso, etc.) tenemos más serotonina, dopamina, oxitocina. 

Neurotransmisores que indican felicidad y tranquilidad. Si por el contrario el agobio, la falta de motivación, el cansancio, la angustia y la depresión dominan nuestro estado de ánimo, habrá una disminución de los neurotransmisores citados anteriormente.

Los estados de angustia, agobio, depresión se han disparado en estos momentos, somos junto con Portugal el país que más ansiolíticos y antidepresivos consumimos. 

3º ¿Qué es la ansiedad?

La palabra ansiedad (del latín anxietas), significa incomodidad y es  la proyección en el futuro de un problema con el que suponemos que nos vamos a encontrar, y con el que nos sentimos impotentes porque no sabemos cómo resolverlo y nos encontramos además sin recursos. Empezamos a sufrir ahora por algo que ni siquiera sabemos qué va a ocurrir mañana. Si esta ansiedad la mantenemos en el tiempo nos conducirá a la angustia y más tarde a estados depresivos.

Pero, la parte positiva de una cierta ansiedad es que nos moviliza para prepararnos ante los posibles hechos, también es un mecanismo adaptativo que nos ayuda a sobrevivir.

Para diferenciar la ansiedad del miedo, podemos decir que la ansiedad se dispara ante un hecho imaginado y el miedo ante un hecho real.

4º Que es la angustia

Todo es una cuestión de grados. Si la ansiedad es muy elevada puede convertirse en angustia, que significa angor, estrechamiento. Para distinguirlo de ansiedad podríamos decir que la ansiedad es una perturbación psíquica y la angustia es una perturbación que se manifiesta corporalmente, por ejemplo en: palpitaciones, opresión torácica,(dificultades para respirar) respiración rápida y superficial, ahogo, aerofagia, molestias digestivas, sudoración, sequedad de boca, temblor, hormigueo, dolor de cabeza tensional, fatigabilidad excesiva, tensión muscular, mareo, vómitos, micciones frecuentes, eyaculación precoz, frigidez, impotencia, etc.

También tiene otra característica importante, perdemos la claridad mental, mientras que en la ansiedad, sí esta no es muy grande, la claridad y agudeza mental se mantienen.

La ansiedad es el primer aviso de nuestro sistema nervioso, si no respondemos llegaremos a la angustia y si continuamos sin resolverla podemos llegar a alteraciones más importantes, que requerirán un trabajo psicoterapéutico más profundo.

5º ¿Qué cambia en nuestro cuerpo cuando hay un conflicto?

Lo primero que cambia en nuestro cuerpo ante un conflicto es   algo tan básico como la respiración, el equilibrio entre inspiración (la toma de oxígeno) y la espiración (la expulsión de dióxido de carbono) se alteran, creando un desequilibrio entre gases, el diafragma se bloquea y no ejerce sus funciones, como consecuencia tenemos sensación de ansiedad y de agobio, es entonces cuando  creemos que nos vamos a ahogar, (Crisis de angustia) aparece el miedo a la muerte. 

Pero, también cambia nuestra morfología corporal. 

Siempre ante situaciones difíciles nos tensamos y nos bloqueamos, Cuando esto ocurre, nuestro sistema límbico, que regula las emociones y el miedo, activa el eje de estrés HHA con descargas químicas que a su vez siguen alimentando el miedo y el agotamiento. 

Ya hemos pasado la fase de alarma donde segregamos adrenalina y noradrenalina, más tarde tenemos la fase de resistencia donde el eje HHA, dispara el cortisol y más tarde llegamos a la fase de agotamiento. 

En estos momentos la sociedad ha pasado la fase de alarma (SNS) y seguimos en fase de resistencia (Cortisol) y de agotamiento.

Una publicación en el 2010 demostró que si durante dos minutos nos colocamos en posiciones abiertas y expansivas o cerradas, causaban cambios endocrinos, y psicológicos. Las posiciones abiertas y de poder producían un aumento de testosterona y bajadas de cortisol tanto en hombres como en mujeres. Tendremos más sensación de seguridad, aplomo, poder, más capacidad para tomar decisiones y riesgos. Si por el contrario nuestras posiciones son cerradas y encorvadas, el cortisol aumenta. El miedo, la inseguridad aumentan y la capacidad de decidir y tomar riesgos disminuye. Recordar las posiciones que tenemos todo el día con el móvil y el ordenador.

6º ¿Cómo podemos gestionar los estados de estrés? Nuestro sistema nervioso autónomo reacciona ante los acontecimientos o situaciones estresantes, con en-frentamiento, (necesitamos la rabia para confrontarnos), con huida (en ocasiones hay que dar un paso atrás), con paralización, si la situación estresante nos desborda. Pero, la mejor manera de resolver las situaciones de miedo, pánico es con el contacto social, el apoyo de otros seres humanos. El vínculo afectivo es un tranquilizante natural.

Todas estas opciones son saludables si no se convierten en comportamientos rígidos.

7º ¿Cómo hacer para resolver el conflicto?

Para resolver un conflicto es importante en primer lugar estar en el presente y conocer las capacidades o instrumentos psico-emocionales que tengo para poder llegar a una resolución.

Lo más importante es estar en el “aquí y ahora”. Ni estar anclados por lo que pasó en el pasado ni fantasear con el futuro. Tendremos que cerrar las heridas del pasado para poder vivir en el presente sin pesos. Necesitamos estar en nuestro presente para escucharnos. Darnos cuenta o definir qué es lo que está ocurriendo dentro de mí y cómo es la manera en que estoy tratando el conflicto. Darme cuenta de quién soy y si vivo conforme a quién soy o si vivo condicionado/a a patrones sociales.

Si estoy en un estado de angustia es evidente que mi forma de resolver no es la más adecuada, o quizás no esté viendo todo el mapa de la situación en conflicto, o siempre veo las situaciones desde el mismo prisma y quiero resolverlo de la misma manera, aunque sean situaciones diferentes, por lo tanto, el segundo punto importante sería ganar flexibilidad, salir de la rigidez de nuestra manera de ser (carácter). Flexibilizar nuestro carácter.

Pero a veces, no queremos o no podemos.  Hemos construido rasgos de carácter para poder sobrevivir, que nos han servido en momentos puntuales para adaptarnos, por ejemplo, para superar la pérdida de un ser querido tengo que ser muy ordenado/a, pero a lo largo del tiempo puede convertirse en una obsesión. Las maneras o mecanismos que en ocasiones han sido exitosos quedan obsoletos y por lo tanto ya no sirven, hay que cambiarlos. Ser consciente de ello, darnos cuenta, es lo más fácil, lo difícil es cambiarlo; estar en contacto con nosotras, desbloquear las emociones que se han quedado retenidas en el cuerpo, ver dónde hemos acertado y donde nos hemos equivocado en la construcción de nuestra vida, de nuestra manera de ser o en la resolución de los acontecimientos.

En muchas ocasiones sabemos que nos ocurre, pero, no podemos o no sabemos cómo cambiarlo. 

8º ¿Cómo hacerlo desde la psicología integrativa?

Desde la psicología integrativa trabajaremos escuchando no solo las palabras sino también el lenguaje corporal. Trabajaremos desbloqueando y disolviendo los conflictos que se cristalizan en la manera de pensar y en la estructura corporal. Por ejemplo, la ansiedad patológica se manifestará en una manera agitada y obsesiva de pensar y corporalmente con ahogos, peso en el pecho, despistes, olvidos, fatiga, cansancio, dificultad en las relaciones o relaciones viciadas.

Tenemos varios instrumentos: el análisis psicológico, el desbloqueo corporal/emocional, la alimentación, así como la toma de algunos suplementos. (Gaba, Vitamina C, Vitaminas B, Triptófano, Magnesio, Ribosa, Melatonica, Dopamina. Griffonia.)

Resumiendo:

Escucha verbal y corporal

Espacio de seguridad

Desbloqueo psico/corporal

Expresión de las emociones retenidas

Relajación del Sistema Nervioso

Identificación contigo (la vuelta a casa)

Paralelamente nos ayudamos con: alimentación, ejercicio y suplementos.

Siempre estamos a tiempo de cambiar. Mirar para otro lado no es solución. Tampoco podemos esperar que lo que hemos construido durante años, lo podamos resolver con dos pastillas o con dos sesiones de psicoterapia. Y en muchas ocasiones necesitamos los dos apoyos.

Todos tenemos lo que se llama resistencia al cambio, todos queremos que nuestra vida evolucione, pero, para qué cambie tenemos que ser participantes y sujetos del cambio.

Elena Guerrero Labrador

Psicóloga Clínica

CV0069

ENLACE:  PDF, Desde la psicología integrativa 

 

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